Por Evelyn Silva

¿Sabías que los árabes conquistaron la Península Ibérica  entre los siglos 711 y 1492? Durante todos estos siglos, estos influyeron notablemente en la cultura y en la lengua de la Península. Los moros dejaron una huella profunda en el habla. Por ejemplo, muchas de las palabras que empiezan con «al» en español provienen del como “almohada”, “álgebra”, “alcoba” y “almacén”, entre otros.

Es por ello que muchos lingüistas aseguran que el español es el resultado de una larga evolución del castellano antiguo que se nutrió del latín, el griego y las lenguas mozárabes.

Para empezar, al recorrer España y otros países que fueron conquistados por los españoles encontramos topónimos que provienen del árabe como Andalucía, el nombre árabe de la península ibérica bajo la ocupación musulmana; Alcalá, situada cerca de Madrid y que significa “el castillo” y Guadalajara, ciudad de la región de Castilla-La Mancha cuyo significado es “río o cañón de piedras”.

Otros arabismos que utilizamos a diario y que están relacionados con nuestros alimentos: aceite, alcohol, arroz, azúcar, berenjena, café, escabeche, fideo, gandul, jarabe, limón, lima, naranja, sandía, sorbete, zanahoria, etc.

Plantas y flores: azahar, azucena

Juegos: ajedrez, dado

Otros: alfombra, aljibe, bandana, balde, algodón, carmesí, cenefa, daga, diván, dinero, hola, hazaña, jinete, jirafa, jarra, laúd, mezquino, mezquita, nácar, olé, ojalá, rehén, taza, tambor, talco,  valija y más.

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