Por-Evelyn Silva

En la cultura popular, es una práctica común que las personas se tracen metas que van a intentar cumplir durante el año que está por comenzar. Sin dudas, habrá escuchado hacer resoluciones como: “voy a ponerme a dieta este año” o “me propongo hacer más ejercicios”, entre otras. Lo curioso es que los educadores siempre que comenzamos un año escolar, en agosto o septiembre, tenemos múltiples resoluciones. Sin embargo, cuando entramos de lleno en la escuela y sus obligaciones, vamos descuidando ese impulso avasallador y repleto de energías con el que comenzamos el año escolar.

El final del primer semestre nos sorprende agotados y urgidos de unas mini-vacaciones invernales. Es en ese momento, donde volvemos a recargarnos de energía y (re)comenzamos a delinear nuestras resoluciones educativas de acuerdo a la realidad. He aquí algunas que debemos tener en cuenta:

En lo personal:

  • Mantener un horario de sueño. Tratar de descansar horarios regulares y ser consistentes.
  • Alimentarnos adecuadamente y ejercitar con frecuencia para recuperar energías.
  • Garantizar una dosis de café, té y chocolates para esos días agotadores de preguntas interminables.
  • Dedicar algún tiempo para relajarnos y disfrutar del tiempo libre.
  • No debemos olvidar la importancia de superarnos profesionalmente. Tomar cursos de desarrollo profesional, animarnos a comenzar la escuela graduada o terminar esa tesis de maestría o doctorado que dejamos a medias.

En lo profesional:

  • Distribuir y organizar el tiempo de instrucción con el objetivo de cubrir todo el material curricular académico.
  • Actualizar las plataformas electrónicas con regularidad y asegurarnos que el material de trabajo está digitalizado correctamente. En una sociedad tecnológica como la nuestra, es muy útil tener a la mano el material de trabajo.
  • Conservar al día el registro de notas y de asistencias.
  • Mantener una comunicación frecuente con los padres de los estudiantes que han tenido dificultades en su materia durante el semestre anterior. Brindar la ayuda necesaria para que obtengan buenos resultados en su materia.
  • Adelantar lo más posible todo el trabajo en la escuela para no tener que llevarlo a casa.
  • Finalmente, llenarnos de paciencia y disfrutar de nuestro trabajo.

¡Relájese y verá que el semestre pasará más rápido y sin grandes sobresaltos!

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