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Aunque suelen confundirse con los verbos reflexivos, los verbos pronominales son aquellos que requieren un pronombre personal átono. A diferencia de los reflexivos, los pronominales refieren a una acción ejecutada por “el sujeto” pero sin coincidir con el “complemento directo” de la oración, es decir, la acción no “se refleja” en el sujeto. Los verbos reflexivos son también verbos pronominales, sin embargo, ambos, sujeto y objeto directo son los mismos. Los verbos reflexivos pueden modificarse eliminándoles el pronombre átono. Aunque cambia semánticamente la oración, estos verbos pueden ser empleados sin su pronombre átono. En cambio, los verbos pronominales no pueden ser empleados sin su pronombre.

Ejemplo:

Ella se arrepintió de sus malas acciones. (v. pronominal)   vs  Ella se mira en el espejo. (v. reflexivo)

Las oraciones que se construyen con un verbo pronominal incluyen un objeto preposicional que, en otras palabras, es un objeto introducido mediante una preposición:

Ejemplo:

Yo me quejo de los malos servicios.   (v. pronominal) vs. Me quejo constantemente. (v. reflexivo)

Algunos verbos pronominales cuyo uso es frecuente son:

Fugarse à Juan se fugó a caballo.

Quejarse à Los estudiantes se quejan de las tareas.

Arrepentirse à No me arrepiento de haber ido a la biblioteca.

Caerse à Lili se cayó de la bicicleta.

Morirse à Ellos se mueren de la risa con el chiste.

Vanagloriarse à Ustedes se vanaglorian de sus premios.

Jactarse à Carlos se jacta de que es el más alto de la clase.

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