By Evelyn Silva

Cuando escuchamos el término poesía, suelen venir a nuestra mente imágenes llenas de sentimientos. La Real Academia de la Lengua Española define la palabra poesía como una “manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra”. Es decir, la poesía nos ayuda a poner en palabras aquello con lo que soñamos, lo que amamos y nos alegra pero al mismo tiempo, nos permite expresar las tristezas, los dolores y los miedos. Ya lo expresó el poeta del amor, Gustavo Adolfo Bécquer:

 

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul, 
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? 
Poesía… eres tú. (Rima XXI)

El origen de la palabra poesía se remonta a la antigua Grecia es, por ende, un vocablo que procede del griego y que quiere decir “materializar pensamientos”.  El término , vinculado con el habla humana y con sus diferentes expresiones, tiene componente fundamentales de la creación, de la composición y la verbalización. La poesía es un elemento primordial en el desarrollo del lenguaje y es por ello que muchos autores la han catalogado como un género literario que nos ofrece una visión de cómo era la vida hace miles de años atrás.

Varios historiadores han encontrado numerosos jeroglíficos que, a juzgar por las imágenes que representan, eran, sin lugar a dudas, actos de habla, de comunicación y de expresión de sentimiento.  Aunque muchos de estos jeroglíficos representan rituales comunitarios, la uniformidad de las imágenes y de los caracteres grabados nos indican que la antigüedad la poesía tenía un carácter ritual. Con el transcurso de los años, la poesía evolucionó y entonces aparecieron diferentes tipos de manifestaciones poéticas.

Otros investigadores aseguran que el vocablo griego “poiesis“,  que quiere decir “hacer”, se le atribuye al filósofo Platón y alude a una actividad creativa. Para los griegos, existían tres variantes de la poesía: la poesía lírica, la dramática y la épica. Cada una de estas variedades poéticas presentaban características muy distintivas. Por ejemplo, la poesía lírica ofrece una composición o texto en versos que, en siglos pasados, eran acompañados por la melodía de una lira o arpa. La poesía dramática incluía parlamentos destinados a las representaciones teatrales. Generalmente, estas eran en prosa. La poesía épica sirvió para contar, pregonar y atesorar las gestas épicas, las batallas con sus victorias y derrotas, los vítores de los pueblos vencedores o los lamentos de los pueblos vencidos. Las tres variantes poesía cuentan con un elemento en común: las tres eran transmitidas oralmente.

Hoy en día, todos nos sentimos más familiarizados con la poesía lírica.  No solo se escribe poesía para ser transmitida oralmente sino que se crea para el ejercicio de la lectura personal e individual. De esta forma, el lector tiene la posibilidad de crear nuevos sentidos y darle rienda suelta a la imaginación.

SHARE
RELATED POSTS
Verbos reflexivos: Cuarta parte
Los imperativos plurales afirmativos: ustedes, vosotros y nosotros
Ser vs. Estar

Comments are closed.