¡Hola, Ethan!

¿Qué tal te va todo?

Ayer estuvimos leyendo en clase Historias de cronopios y de famas de Julio Cortázar, y me gustó muchísimo. Así que fui a la biblioteca y busqué algo más para leer en español.

La bibliotecaria es muy amable y me recomendó un libro de poemas de Rubén Darío. Me explicó que Rubén Darío es el iniciador y máximo representante del Modernismo hispanoamericano. ¿Te suena lo del Modernismo?

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El Modernismo es un movimiento artístico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en Europa y en América. La intención del movimiento era renovar la situación social y política, y las tendencias artísticas del momento. En un principio la palabra “modernista” era despectiva. La usaban aquellos que estaban en contra de las novedades. 

La bibliotecaria me contó bastantes cosas interesantes sobre Rubén Darío. El poeta nació en 1867 en Nicaragua. Viajó mucho y vivió en muchos lugares distintos, como Santiago de Chile, Argentina, Madrid y París. Desde 1907 vivió en Madrid y trabajó como representante diplomático de Nicaragua. 

Entender la poesía es difícil, ¡y en español aún más! Pero te quiero mostrar algunas estrofas de un poema que me ha gustado mucho. Creo que no es demasiado difícil entenderlo… ¡o al menos entender algún verso!

Un abrazo,

Eva

Margarita, está linda la mar,

Y el viento

Lleva esencia sutil de azahar;

Yo siento

En el alma una alondra cantar:

Tu acento.

Margarita, te voy a contar

Un cuento.

Este era un rey que tenía

Un palacio de diamantes,

Una tienda hecha del día

Y un rebaño de elefantes,

Un kiosco de malaquita,

Un gran manto de tisú,

Y una gentil princesita,

Tan bonita

Margarita,

Tan bonita como tú.

Una tarde la princesa

Vio una estrella aparecer;

La princesa era traviesa

Y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla

Decorar un prendedor,

Con un verso y una perla,

Y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas

Se parecen mucho a ti:

Cortan lirios, cortan rosas,

Cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,

Bajo el cielo y sobre el mar,

A cortar la blanca estrella

Que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,

Por la luna y más allá;

Mas lo malo es que ella iba

Sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta

De los parques del Señor,

Se miraba toda envuelta

En un dulce resplandor.

Y el rey dijo: “¿Qué te has hecho?

Te he buscado y no te hallé;

¿Y qué tienes en el pecho,

Que encendido se te ve?”

La princesa no mentía.

Y así, dijo la verdad:

“Fui a cortar la estrella mía

A la azul inmensidad”.

Y el rey clama: “¿No te he dicho

Que el azul no hay que tocar?

¡Qué locura! ¡Qué capricho!

El Señor se va a enojar”.

Y dice ella: “No hubo intento:

Yo me fui no sé por qué

Por las olas y en el viento

Fui a la estrella y la corté”.

Y el papá dice enojado:

“Un castigo has de tener:

Vuelve al cielo, y lo robado

Vas ahora a devolver”.

La princesa se entristece

Por su dulce flor de luz,

Cuando entonces aparece

Sonriendo el buen Jesús.

Y así dice: “En mis campiñas

Esa rosa le ofrecí:

Son mis flores de las niñas

Que al soñar piensan en mí”.

Viste el rey ropas brillantes,

Y luego hace desfilar

Cuatrocientos elefantes

A la orilla de la mar.

La princesita está bella,

Pues ya tiene el prendedor

En que lucen, con la estrella,

Verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,

Y el viento

Lleva esencia sutil de azahar:

Tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,

Guarda, niña, un gentil pensamiento

Al que un día te quiso contar

Un cuento.

Actividades:

  1. ¿Te gusta leer? ¿Qué prefieres: la poesía, las novelas o los ensayos?
  2. Lee el poema. Aunque no entiendas todo, ¡no pasa nada! ¿De qué trata el poema? Si no estás seguro, intenta adivinarlo.
  3. Investiga en Internet. ¿Quién es la famosa Margarita a la que Rubén Darío escribió el poema?