¿Has estado alguna vez en Santo Domingo? Yo estuve la semana pasada con mis padres y me gustó mucho. Aunque parezca increíble, lo que más me llamó la atención no fueron ni el clima ni los bailes ni el encanto de su gente. ¡Qué va! Lo que más me gustó de la ciudad fueron las ruinas de un hospital. ¡Las ruinas del Hospital San Nicolás de Bari! Si no me crees, espera a que te cuente un poco la historia de este hospital y entenderás por qué.

El Hospital San Nicolás de Bari fue el primer hospital que se construyó en América Latina. Inspirado por una generosa mujer que quería ayudar a muchas personas, el gobernador Nicolás de Ovando ordenó que se comenzara a construir el hospital en 1503. Cuando lo terminaron, el Hospital San Nicolás de Bari contaba con tres naves o espacios principales: uno central, destinado a la oración y dos pasillos que albergaban alrededor de setenta pacientes. Ahora quizás nos parece poco, pero en el siglo XVI era un número elevado para instituciones de este tipo. 

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En la actualidad, el hospital está en ruinas, después de que parte del edificio se derrumbara en 1908. Solo se conservan pinturas, documentos y algunas estructuras. Es bastante, teniendo en cuenta que el hospital ha sido afectado por fenómenos naturales como huracanes, tormentas y terremotos. Además, fue atacado por piratas que llegaban a la isla en busca de fortuna. Si puedo escoger entre un huracán y el ataque de piratas, ¡creo que prefiero el huracán!

Estéticamente inspirado en el Hospital del Espíritu Santo en Roma, el Hospital San  Nicolás de Bari fue creado con un estilo único y mantiene su belleza, a pesar de las inclemencias de la naturaleza. En su momento, fue una gran obra arquitectónica y sus ruinas son un claro ejemplo del equilibrio entre dos estilos arquitectónicos muy importantes: el gótico y el renacentista. Pero en mi opinión, lo más importante de este hospital es que simboliza el poder del deseo de una persona que, con su dedicación y servicio a los demás, quería cambiar el mundo de una manera positiva. ¿Entiendes ahora por qué me gustó tanto? ¡Espero que sí!