Alejándose del intenso frío de los polos en búsqueda de temperaturas cálidas para reproducirse, miles de ballenas jorobadas llegan todos los años a las costas de Sur América. Su zona de reproducción va desde la costa norte de Perú hasta la Bahía de Panamá, donde atraen a miles de turistas que observan encantados a estos gigantes gentiles.

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¡Las ballenas jorobadas son inmensas! El macho llega a medir hasta 14 metros y la hembra 19. Su danza suave y juguetona sobre el océano azul, y el chorro y vapor de agua que escupen sobre sus cabezas es un divertido espectáculo que fascina a todos los que tienen el privilegio de observarlo.

En Ecuador desde hace muchos años miles de turistas e interesados en la fauna marina llegan hasta los balnearios de Súa, Puerto López y Puerto Cayo, para observar la magnífica función.   Estos balnearios  de la costa ecuatoriana se favorecen enormemente de las ganancias que generan para ellos las visitas de los turistas.

Cuando no se explotaba esta actividad, los balnearios solo vivían de lo que ganaban durante el verano, que en Ecuador son los primeros cuatro meses del año.  Hoy en día gracias a las ballenas jorobadas estos pequeños poblados se pueden mantener con las ganancias que les dejan las visitas de los admiradores de estos nobles cetáceos.

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Sin embargo, algunos activistas protectores de las especies marinas se preocupan porque piensan que eventualmente las ballenas se van a alejar de las costas ecuatorianas. Esto es debido a que los barcos que acercan a los turistas a observar las ballenas, son impulsados por motores que alteran su tranquilidad.

El gobierno ecuatoriano ha tomado medidas para proteger a las ballenas jorobadas, emitiendo unas serie de leyes que regulan el tamaño y sonido de los motores de las embarcaciones que se acercan hacia ellas. De esta forma se protegen las  ballenas, que de otra forma se marcharían en busca de lugares más tranquilos.