Manuel Rojas es un cafetero nicaragüense de la región Matagalpa, donde ha vivido toda su vida. Manuel está casado y tiene cinco hijos.  Él y su familia viven en una casita pequeña al borde de los 10 acres que cultiva.

En los últimos años, muchos de sus vecinos cafeteros han luchado contra la pobreza extrema. Han pasado hambre, les han faltado medicamentos importantes, y los hijos han dejado la escuela para ayudar a cultivar la tierra. Manuel se siente muy afortunado de no haber pasado por todo eso. Actualmente, forma parte de una cooperativa cafetera que trabaja para el comercio justo del café.

El precio del café puede variar bastante, dependiendo del consumo, de convenios internacionales de comercio y de las condiciones meteorológicas y ambientales, entre otros factores. Cuando hay buen clima y la producción de café es alta, los precios bajan. Cuando hay sequía o un huracán que afecte la región de Centroamérica donde vive Manuel, los precios pueden subir porque la producción de café es más difícil. Entonces, los agricultores suelen experimentar mucha incertidumbre con relación a sus ingresos, aunque los gastos de cultivar la tierra quedan iguales.

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Después del último huracán, Manuel decidió inscribirse en la cooperativa cafetera. Quería ayudar a su familia a tener una vida más estable. Él tuvo que dejar la escuela a los 10 años para trabajar en la granja de su padre, por eso prefiere que sus hijos sigan educándose para que puedan tener otra profesión, si la quieren, y una vida mejor. La cooperativa lo ayuda con este sueño. Exige precios justos y menos variables de los compradores de café y a cambio, exige un café de buena calidad a sus agricultores. Manuel se toma muy en serio la calidad de sus cosechas y está orgulloso de pertenecer a una cooperativa tan comprometida. Además, los agricultores con los que trabaja conocen la importancia de cuidar el medio ambiente; por eso usan técnicas sostenibles para causar menos daño a la tierra.

Ser parte de esta cooperativa ha beneficiado mucho a Manuel y a su familia. Sus cinco hijos siguen estudiando en la escuela. No son ricos, pero siempre han tenido suficiente para sus necesidades básicas. Manuel dice que lo que le hace sentirse rico, sin embargo, es que puede ayudar a sus vecinos.