La semana pasada fui con mis amigos a una exposición de Fernando Botero en el Museo de Bellas Artes, aquí, en Ciudad de México. La exposición se llamaba “Fernando Botero: Una celebración” y era, efectivamente, una celebración de los 80 años de vida del pintor.

Antes de ir, yo pensaba que Botero solo pintaba cuadros en los que aparecían personas un poco pasadas de peso. ¡Qué va! En la exposición se exhibían más de 170 obras, entre pinturas, dibujos y esculturas, que hacían un recorrido por los 65 años de trabajo artístico del pintor colombiano.

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Fernando Botero nació en Medellín, Colombia, en el año 1932, y realizó su primera exposición en 1948. A medida que avanzaba por las diferentes secciones de la exposición, pude observar la evolución de su formación artística. Había temas que se repetían una y otra vez, como la Colombia de la infancia del pintor. Leí que para Francisco Botero el volumen representa el entusiasmo por la vida, de allí que sea un sello característico de su obra. Actualmente, este pintor colombiano es considerado el artista latinoamericano vivo más importante del mundo.

En una conferencia de prensa, Botero declaró que había elegido a México por su riqueza cultural y que estaba orgulloso de exhibir su obra en el palacio de Bellas Artes. “Fernando Botero: Una celebración” es la quinta, y más grande, exposición del pintor colombiano en México. La primera fue hace más de 30 años, en 1980.

De todo, lo que más me llamó la atención fueron las esculturas gigantes que había a la entrada del Palacio de Bellas Artes. ¡Están hechas de metal! Yo creo que son divertidas y magníficas. El caballo es una de mis favoritas. Me imagino que solo un gigante podría montar en él. Las esculturas de Botero han estado en las plazas y avenidas más importantes del mundo.

Como mi hermano estaba estudiando y no pudo venir conmigo, le compré un catálogo con fotos de todas las obras de la exhibición, además de cinco cuentos escritos e ilustrados por Francisco Botero. Estoy seguro de que le va a encantar.