Hola, Eva!

¿Cómo estás? ¿Qué tal tus vacaciones? ¿Cómo está tu familia?

Hace solo dos semanas que estoy aquí en la Universidad de Alcalá, pero siento que llevo mucho más tiempo. Sin embargo, tengo la sensación de que este semestre va a pasar muy rápido. Va a ser una experiencia intensa, eso sí.

La semana pasada empezaron las clases. ¡Me encantan! Son muy distintas a mis clases en California, ¿sabes? En UCSD, muchas de mis clases eran pequeñas, en salones pequeños, y en clase trabajábamos en grupo. Aquí, mis clases son en aulas grandes, con muchos alumnos. Los profesores siempre dictan las clases y los alumnos solo tomamos apuntes. Me dijeron que al final va a haber un examen y que de allí sacan nuestras notas. ¡Qué miedo! Pero la verdad es que me gusta el cambio. Estoy aprendiendo a ser más independiente y a tomar un papel más activo en mi educación. Ya me he reunido con algunos de mis profesores para pedir ayuda y son MUY amables. Uno me dijo que se está cambiando el sistema un poco y que pronto van a incorporar más enseñanza interactiva. Vamos a ver si lo hacen durante este semestre…

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¿Sabes cuántos años tiene esta universidad? ¡Más de 500! Imagínate, se fundó en 1499. Yo pensaba que los edificios de nuestra ciudad eran viejos, ¡qué va! Los edificios  de la universidad tienen cientos de años. Es impresionante estudiar utilizando las nuevas tecnologías en un entorno tan histórico… ¡y tan hermoso!

¡Ah! ¡Y no te he contado sobre mi nueva “familia” y mis nuevos amigos! Estoy tan feliz que decidí alojarme con una familia española y no en la residencia estudiantil. Había pensado que no iba a tener contacto con otros alumnos, ¡pero he conocido a estudiantes de todo el mundo! Tengo amigos de diferentes países, pero todos hablamos español bastante bien, así que nos podemos comunicar. Un amigo mío quiere que participe la tuna universitaria—ya sabes cuánto me gusta cantar. Pero esos muchachos son muy talentosos… ¿¡¿y quién sabe si una capa morada me quede bien?!? 

¡Mi familia española es lo máximo! Mi “mamá,” Carmen, me ha acogido como uno de sus propios hijos. Es fabuloso poder experimentar la vida española, seguir el horario de ellos, comer la comida que normalmente comen, visitar sitios menos turísticos, etc. Carmen nos preparó una sopa de ajo tradicional ayer que me encantó.

El fin de semana pasado, fui con mi familia anfitriona a visitar un primo suyo que vive en Madrid. Madrid está a media hora en tren de aquí—¡Alcalá de Henares parece un barrio de Madrid! Es la primera vez que paso tiempo en Madrid, y creo que voy a volver con mis nuevos amigos este fin de semana para explorar más. Hay un hostal barato y seguro que mi “hermana anfitriona” me recomendó. ¡Qué aventuras!

Bueno, ya es hora de almorzar, y creo que luego voy a aprovechar la tradición española de le siesta.

Un abrazo,

Héctor