Madrid, 29 de agosto de 2012

Querido Daniel:

¿Cómo estás? Espero que muy bien. Yo estoy bien, ¡Madrid me encanta!

Ayer por la tarde estuve de visita en el Museo del Prado. ¿Sabías que los domingos la entrada es gratis? Vi muchos cuadros y obras interesantes. Uno de los que más me llamó la atención fue el de La familia de Carlos IV, de Fransisco de Goya. ¡El cuadro es enorme! Se conservan también cinco de los bocetos que hizo Goya para completar el cuadro.

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En el museo me explicaron que en la época de Carlos IV no existían las cámaras fotográficas. Esto no impedía que los altos personajes de la corte quisieran tener retratos suyos y de sus familiares, así que para esto empleaban pintores. ¿Te imaginas varias horas detenida en la misma posición frente a un pintor que está dibujando tu retrato? ¡Ufff, de decirlo ya estoy cansada! Los pintores trabajaban muchas veces para el rey, a tiempo completo, o cumplían con determinados encargos. Fransico de Goya era uno de los pintores de la corte de Carlos IV y llegó a ser nombrado “primer pintor de cámara”.

En la primavera de 1800, a Goya le encargaron pintar un retrato de la familia real. A solicitud de la reina, y para evitar que los miembros de la familia real tuvieran que posar juntos durante largas horas, Goya fue pintando a cada miembro por separado. Esta es la razón por la que existen los diferentes bocetos que te conté. El retrato de la familia completa estuvo listo un año y medio después. Te incluyo una foto del cuadro.

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Este cuadro es muy importante por diversas razones. Se dice que Goya pintó a los miembros de la familia real tal y como eran, sin embellecerlos. La reina aparece como la figura principal, a diferencia de las costumbres de la época que presentaban generalmente al rey como la figura más importante. Si te fijas, aparece una figura femenina a la que no se le ve el rostro. Dicen que este fue el recurso que Goya utilizó para representar a la futura esposa del príncipe.

Las Meninas, de Diego Velázquez, también me gustó mucho, pero ya eso es tema para otra carta.

Saludos a todos y escríbeme pronto.

Un abrazo,

Sara