Aunque a los argentinos les encanta el fútbol, en realidad el país tiene otro deporte nacional: el pato. En 1953, el presidente Juan Perón declaró el pato como deporte oficial de Argentina. Pero hay muchos argentinos que nunca han visto un partido de pato. ¿Cómo puede ser?

El pato es un deporte que parece una combinación entre el polo y el baloncesto, y se originó en Argentina antes del año 1610. ¡Y qué deporte más extraño! Según una crónica de ese año, los jugadores definían dos metas, una a cada lado de la “cancha”. Luego metían un pato vivo dentro de una bolsa y tiraban la bolsa hasta que uno de los equipos de jugadores llegaban con el pato a su meta. ¡Pobre pato! Además, hacían todo eso a caballo.

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Se ha prohibido este deporte en varias ocasiones, por orden de autoridades legales y religiosas, por el peligro —¡y no solo del pato!— que representa. Parece que tanto jugadores como caballos, espectadores y oficiales del juego, se lastimaban debido a la acción del juego o por la violencia relacionada con los fans. Pero luego la gente seguía jugándolo, aunque sin reglamentación, lo que lo hacía aún más peligroso. Por todas estas razones, en 1941 se creó la Federación Argentina de Pato, para fomentar y dirigir ese deporte que tanto apasionaba a los jugadores y al público.

¡Tienes que ver este juego! Parece una locura y es uno de los deportes más extraños y difíciles que he visto en mi vida. Ahora no usan un pato vivo, por lo menos, pero la pelota es rara, con varias asas. Parece que los jugadores van a caerse de sus caballos para alcanzar la pelota, pero nunca se caen, incluso cuando un jugador está intentando quitarle la pelota a otro, lo que se llama “cinchada”. Hay ciertas reglas sobre cuándo los jugadores se pueden sentar en la silla del caballo, cuándo hay que “ofrecer” la pelota al otro equipo, etc. ¿Sabes qué? Cuando estaba aprendiendo sobre las reglas del juego, se me parecía bastante al “Quidditch” de los libros de Harry Potter, ¡solo falta cambiar los caballos por escobas!