La próxima vez que comas un tomate o una lechuga, quiero que pienses un poco sobre cómo esa verdura llegó hasta tu mesa. Pues, obviamente creció en la tierra y todo lo demás, pero ¿alguna vez te has preguntado cuántos trabajadores estuvieron involucrados en el proceso para que llegara entera, fresca y deliciosa a tu plato?

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La cosecha de frutas y verduras involucra el trabajo de muchas personas. Es un trabajo duro y muchas personas no querrían hacerlo. En California, en los años 50, 60 y 70, la mayoría de esos trabajadores agrícolas eran inmigrantes. Aún peor, muchos de esos trabajadores tenían condiciones laborables horribles. Les pagaban muy poco, trabajan muchísimas horas al día, y les trataban muy mal. Además, muchos no sabían cuáles eran sus derechos ni cómo protegerse de los malos tratos. Imagínate estar en un nuevo país, sin hablar el idioma, y que la única forma de poder comprar comida para tu familia sea trabajar prácticamente como un esclavo.

En mi clase de español, ya hemos aprendido sobre César Chávez y todo lo que hizo por esos trabajadores. Pero ¿sabías que una mujer que se llama Dolores Huerta también ayudó muchísimo a mejorar las condiciones de los trabajadores del campo? Dolores comenzó a trabajar como profesora en una escuela primaria. Allí notó cuántos de los niños llegaban a la escuela sin haber podido comer bien y sin la ropa y los recursos necesarios para estudiar y tener éxito. Por eso, comenzó a ayudar a las familias a mejorar su situación económica. En su comunidad, Dolores Huerta ayudó a la gente a registrarse para votar, impulsó mejoras en los servicios públicos y luchó contra la discriminación.

Después de conocer a César Chávez, Dolores comprendió que ayudaría más a las familias si pudiera mejorar sus condiciones de trabajo en particular. Ellos comenzaron a organizar a los trabajadores para que pudieran protestar contra la malas condiciones de trabajo. Siempre con una filosofía pacifista, César Chávez y Dolores Huerta lograron mejoras en los derechos civiles y laborales de los agricultores.

Dolores Huerta, por defender lo que creía, se convirtió en un ejemplo a seguir por las mujeres del país que en esa época también estaban luchando por sus derechos. Actualmente, con 82 años, Dolores sigue luchando por los derechos civiles de los menos afortunados del país, y sigue trabajando en concienciar a los ciudadanos sobre estas desigualdades.